Este es el Capitulo 9 del libro: BIENVENIDA LA ADVERSIDAD. Por: Christian Schneider A.


9.

¿CONOCERSE A SI MISMO???

 

Sandra Marín se dedicó a hacer un novenario rezando el santo rosario todas las noches hasta completar los nueve días. Puso un altar en su casa con las imágenes de varios santos, un niño Dios, la virgen, un crucifijo y varias velas; además ofreció y pagó una misa al cura de la parroquia del barrio, en aras de recibir la gracia que estaba necesitando. 
Su petición a los estamentos celestiales era que pudieran salir del problema del corte de la luz, sin tener que pagar la multa a la empresa de Servicios de Energía, por una parte, y que el dueño del inmueble no les pidiera que entregaran el apartamento y se fueran.
Realmente rezó con todo fervor durante esos días, aún contra la resistencia y el enojo de su marido, siendo este un hombre de oficio albañil, de características intelectuales mínimas, totalmente básico, sin estudios de ninguna clase, escasamente sabía leer y escribir; en fin, un ser muy primitivo y ateo a más no poder...  no creía en nada, ni siquiera en él mismo…  y le molestaba mucho que ella fuera creyente y que  confiara en un sistema de creencias que él consideraba falaz y mentiroso. En resumen,  según él, sus rezos eran una total pérdida de tiempo. Adicionalmente su marido era bastante proclive al licor con el cual siempre se engarzaba los fines de semana, para disgusto de ella; una malsana costumbre que no ayudaba para nada al equilibrio de las finanzas familiares.  
Ahora bien, evidentemente sus rezos y oraciones fueron una pérdida de tiempo, pues no lograron lo que estaban esperando.
Por una parte, al asistir a la corte para buscar solución al problema, se encontraron con que el juez ratificó la sanción con la multa, agregándole los intereses por el tiempo transcurrido desde que se presentó el ilícito hasta que terminaran de cancelar el valor de la multa, pues siendo algo condescendiente, el juez les concedió un plazo de un año para pagar la multa en cuotas mensuales más los intereses mencionados.
Respecto al dueño del inmueble, este fue citado a presentarse en las audiencias como vinculado relacionado con el caso por ser el dueño del inmueble y quedando con el compromiso tácito de entrar a responder por la multa en caso de incumplimiento de los pagos por parte de los inquilinos. El dueño estaba furioso y aceptó esperar ese año mientras se cancelaba la deuda y con la seguridad de que una vez terminado el último pago, tendrían que desocuparle el inmueble.
Sandra, a pesar de la desilusión con el caso que salió mal, siendo una persona positiva y animosa, no se dejó amilanar  y siguió buscando  respuestas a sus inquietudes existenciales sobre los temas trascendentes. Comenzó a interesarse en algunos temas profundos de los que había oído hablar, y se consiguió, con una amiga cercana,  un par de libros que trataban el tema del desarrollo de la Conciencia;  los  libros de Eckhart Tolle: El poder del Ahora, y del mismo autor: La Nueva Tierra. Además se consiguió en una feria popular otros libros de autores como: Osho y Deepak Chopra.
Pasados varios meses se comenzó a producir un cambio en la mentalidad de Sandra… pero lejos de irse por el camino del ateísmo de su esposo, se fue metiendo en los temas de la Conciencia trascendente, y con algún esfuerzo estuvo asistiendo a conferencias profundas en sus horarios libres y consiguiendo libros en bibliotecas públicas o con amigas.
Ahí supo de un tema que le llamó poderosamente la atención: En alguna de esas conferencias habían mencionado que en la antigüedad, en Grecia, en un templo dedicado al Dios Apolo en el poblado de Delphos, en el dintel del templo había una inscripción que rezaba; CONOCETE A TI MISMO… y que este principio era uno de los pilares fundamentales de la filosofía y el pensamiento de la humanidad a través de los siglos.
Sandra era una persona despierta y de mente curiosa y abierta y comenzó a cuestionarse acerca de sus creencias emanadas de la religión católica. Pues sus nuevas lecturas y reflexiones no estaban en línea con los anacrónicos planteamientos de la religión y chocaban con los dogmas de fe y con los diferentes postulados católicos.
Ahora le estaban hablando de algo que antes nunca había escuchado. Por ejemplo que el único y verdadero Dios era un algo en su interior, era su propio Estado de Conciencia, un Conciencia que además estaba presente en todas las cosas existentes… Eso era Dios y ese Dios era su propio Ser… Estaba descubriendo que dada esa ascendencia divina suya, ella misma era un ser perfecto, muy distinto del pecador que en la religión le habían inculcado desde niña… que no existía esa mentira del pecado original, y que no era real ese Dios bravucón y mala clase que estaba dispuesto a condenarla en un infierno si se portaba mal.
Que el único Dios real era su propia esencia divina vigente en su propio corazón… Que no necesitaba intermediarios de clase alguna para comunicarse con el Dios vivo en su interior… solo hacer un poco de silencio para estar en la presencia de su Dios interior… Y que como ser de origen divino, con un poco de práctica podría conseguir todo… todo lo que se propusiese conseguir… incluidos sus más recónditos anhelos.
Esto le daba un nuevo rayo de luz y de esperanza a su vida…     
       
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Nota del Autor:    
Desde la antigüedad, los grandes pensadores de la historia dedicaban  mucho tiempo a la revisión y discusión relacionada con el aforismo “CONOCETE A TI MISMO”… el cual, si lo entendemos, está directamente relacionado con los cuatro marcos de referencia del budismo: (Nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestra mente, y las características y fenómenos de nuestra mente).
Sin embargo, generalmente nos quedamos cortos cuando intentamos definir la máxima de “Conócete a ti mismo”… esta máxima va mucho más lejos de lo pretendido por nuestros pensadores, intelectuales y filósofos. Realmente trasciende más allá de la existencia misma del ser humano y lo obliga a dirigirse a un estado muy especial y muy propio de sí mismo… Su propia divinidad… su propia condición Divina… Su inconmensurable potencial como entidad de origen y condición divina y su potencial para crear su propia realidad y su poder para afectar e influir en el entorno mismo… 
Conócete a ti mismo… Este aforismo es profundo en exceso…  implica ir más allá de la vida como la conocemos o como nos la han pintado… implica acudir a un ámbito dimensional distinto… acceder a una verdad absoluta y desconocida que reta por completo nuestra capacidad de raciocinio, por cuanto esa capacidad esta sesgada por la limitación propia de la mente… limitación producto de su circunscripción a una dimensión espacio temporal también muy limitada y que no permite mayor amplitud so pena de ser calificada como irracional…
El mencionado aforismo debería complementarse de la siguiente forma:
Conócete a ti mismo… y cae en la cuenta de cuál es tu verdadero origen, tu verdadera esencia y tu verdadera ascendencia
Sea cual fuere su origen, esa máxima sentencia es un faro que ilumina no solo este plano terrenal sino que trasciende nuestra propia capacidad de elucubrar ideas y nos lleva a un universo infinito e ilimitado… pues siendo realistas eso es lo que somos, según la mayor verdad absoluta… Somos Estados de Conciencia… Estados de Conciencia de origen Divino… y estamos llamados a manifestar nuestra esencia Divina en el aquí y el ahora… con eso honramos a la FUENTE DIVINA de la cual hemos emanado… 
El hecho de conocerse a sí mismo también implicaría  entender el profundo propósito que debería tener la existencia… pero lejos de un propósito de tipo fútil, diría que es algo mucho más  trascendente, rayando en una verdad absoluta.
Para hallar esa verdad absoluta debemos trascender nuestra materialidad y nuestra limitada y constreñida capacidad mental… Y debemos dirigirnos a un concepto de infinitud y eternidad…  sin limitaciones espacio – temporales… Esa es nuestra verdadera realidad… Diría que somos           Conciencias Superiores, de origen y características divinas, experimentando una momentánea limitación, aparente, falaz y transitoria, en un plano dimensional denso pero con un propósito profundamente trascendente...
Sin embargo, de otra parte, está presente el planteamiento de los ateos y materialistas quienes argumentan acerca de la inutilidad de la vida para propósito alguno, siendo nosotros simples accidentes dentro de un devenir eventualmente sujeto al azar y sin ninguna finalidad de valor o ganancia… aparecemos como un accidente y desapareceremos como otro accidente sin objeto ni finalidad…  No hay Dioses ni leyes ni propósitos ni finalidades ni nada que sirva para un propósito o que le dé sentido alguno a esta existencia…
¿Qué tal esta deprimente posición??? Respetable pero discutible…  Sin embargo, así nos incomode, algo de verdad podría tener este planteamiento... algo…
Ante lo anteriormente expuesto, me es difícil concebir que exista tal despropósito en la vida, pero entonces surgen muchas preguntas: ¿Cuál sería el objetivo de la vida, el propósito de vivir esta vida, si en verdad somos seres con un origen y una ascendencia divina?
En principio diría que el propósito de la vida no tiene que ver con los alcances y logros calificados por nuestra egótica cultura como exitosos, y ese propósito es más un entender que somos una sola Conciencia colectiva con múltiples manifestaciones; y cada uno de nosotros somos una de dichas manifestaciones con el simple propósito de experimentar la existencia… 
Y nuestra lucha sería entender lo anterior a pesar de la presión de nuestro ego por presentar toda clase de argumentaciones acerca de nuestro hipotético y aparente propósito de vida como lo ha sido el logro de alcances terrenales y toda clase de objetivos materiales… o ¿ no serán también logros para el beneficio de la humanidad que permiten ensalzar nuestro sentido de santidad y de egótica valía personal?.  
¡No! – Diría que nuestro verdadero propósito de vida y objetivo al experimentar esta existencia es de nivel superior… un objetivo superior que está relacionado más con nuestro Estado de Conciencia… con nuestra Presencia Serena y Observante… y a ese nivel muy profundo el propósito de la vida es algo mucho más complejo de entender en cuanto a que primero debemos comprender lo que significa la existencia y el simple hecho de experimentar la existencia.   
Ahora recuerdo y menciono un párrafo al respecto, que leí en internet y que precisamente plantea la idea de que pareciera ser que no existe propósito alguno en la vida… Puede ser… Tal vez, habría que probarlo, para estar tan seguros, o en su defecto, intentar probar lo contrario… Permítanme exponerlo ante ustedes para su análisis, como una contraparte que tercia en la discusión en forma contraria y con la que no estaría muy de acuerdo, o tal vez el tema no sería fácilmente entendible y en principio uno tiende a rechazarlo. Voy a presentarlo para nuestro análisis:
¿UNA VIDA SIN PROPOSITO MATERIAL?
Veamos un blog donde aparece el planteamiento del importante pensador y escritor: Tony Parsons: (Un iluminado en vida y actualmente vigente.)
http://www.h2hlatino.org/articulos.php?id=299
“Diálogo 1: ¿No quiere ayudarme usted en mi sufrimiento?
No puedo ayudarlo. No puedo llevarlo a ninguna parte, porque no hay ninguna parte a donde usted necesite ir. Sólo puedo sugerirle que comience a abrirse a la idea de que no hay nadie sufriendo.
Así pues, ¿qué está usted haciendo aquí?
Nada. No hay nadie aquí haciendo algo. Hay energía en una forma hablando algo con energía en otra forma. Eso es todo lo que hay.
Pero si no hay ninguna parte a donde ir, entonces parece que no hay ningún propósito en nada.
Y darse cuenta de esto es el comienzo de la liberación. Estamos encerrados en la creencia de que nuestras vidas tienen algún tipo de propósito que tenemos que cumplir. Seguimos esforzándonos para dar cumplimiento a las ideas que tenemos sobre lo que necesitamos hacer, o sobre algún lugar al que necesitamos llegar a fin de ser dignos de la iluminación. Por supuesto, no lo logramos nunca, porque estamos tratando de satisfacer alguna idea que es sólo imaginaria. Es la búsqueda de algo en un horizonte que siempre se mantiene distante. Toda esta actividad refuerza la sensación de esfuerzo individual, y así continúa el juego. Cualquier indicación de que esta actividad no tiene ningún sentido es una amenaza para la mente; pero cuando hay una aceptación y un reposo en que no hay ningún propósito, puede surgir una maravilla nueva.”             Tony Parsons.[1]
 
Debo entender estas palabras en un entorno de mayor profundidad… más allá del entorno terrenal cotidiano de la experiencia de vida del día a día.
Siento que esa mencionada ausencia de propósito, por un lado, se asimila más a la práctica de la meditación Zen, cuando encontramos el sentido profundo solo en el silencio y la quietud y en la total ausencia de mente y destierro total del pensamiento… y sin atrevernos siquiera a mencionar la existencia de un propósito para dicha práctica… pues el único propósito es el despropósito… Es dejar fluir por un momento la existencia, sin propósito ni dirección ni controles… simplemente experimentando el momento presente, el aquí y el ahora…
Bueno, realmente eso es Zen…
¿ZEN: UNA PRACTICA QUE NO LLEVA A NINGUN OBJETIVO?
Encontramos la respuesta en la página de Facebook de la Comunidad Soto Zen de Colombia.
“Suponer que la práctica del Budismo Zen nos va a llevar a alcanzar la iluminación o un estado de superioridad sobre los otros seres vivos es un error. La práctica no lleva a ningún objetivo, de hecho el fin mismo de la práctica es abandonar la búsqueda de un objetivo.
La práctica, la iluminación, y la evolución de la conciencia... solo se dan en el presente durante la práctica, no como una meta a largo plazo.”[2]   Densho Quintero – Comunidad Soto Zen de Colombia. 
 
 
Y otra referencia del pensamiento Zen:
 
“Nuestra practica no nos hace perfectos o santos. En cierto sentido la practica implica renunciar también al deseo de llegar a ser perfectos”…      Okumura Roshi
 
De otra parte, acercándome nuevamente a la definición planteada por Tony Parsons, también me atrevería a decir que: si bien la vida como tal no tiene un propósito capital y definitivo más que ser un ámbito donde se practican unas experiencias y lecciones (bastante teatrales y ficticias), para intentar avanzar en el desarrollo de la Conciencia profunda, también me atrevería a decir que la experiencia verdaderamente trascendental, se experimenta en una dimensión allende el mundo terrenal y material… donde sí existe un propósito definido, definitivo y absoluto… ¿Cuál es?
ENCONTRANDO EL VERDADERO PROPOSITO TRASCENDENTAL DE LA EXISTENCIA –
¿Será el verdadero propósito, tal vez hallar  un atisbo a la verdadera felicidad, por encima de las vicisitudes y adversidades de este mundo material: O sea la iluminación?,
¡Claro que sí!! y entendamos de una buena vez que la iluminación es el acceso directo a la verdadera felicidad Interior.
 

 



[1] Recomiendo ver la página de Facebook de Tony Parsons donde encontrará grandes pensamientos e ideas sumamente interesantes. :
 http://es-es.facebook.com/pages/Tony-Parsons-en-espa%C3%B1ol/224975470923687?sk=map&activecategory=Fotos&session_id=1333725310

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