Parrafo del libro: BIENVENIDA LA ADVERSIDAD. Por: Christian Schneider A.
Para el pensamiento budista la flor del cerezo tiene
una relación simbólica con la transitoriedad y temporalidad de la vida, siendo la
condición irrevocable y evidente de la existencia terrenal, que es ser fugaz, breve
y perecedera… Sin embargo, tiene una significación adicional que corresponde a
la transformación de la vida con el renacer en un nuevo estado dimensional superior,
o un regresar nuevamente al hogar ancestral…
Estas flores, son como unas misteriosas y enigmáticas
presencias simbólicas que aparecen anualmente, anunciando la llegada de la
primavera y por tanto la renovación de la vida que trasciende más allá de la
muerte…
Las flores del cerezo están ahí en las calles y
avenidas, para recordar sus profundos significados... Pero, los autos y la
gente pasan raudos a su lado y siguen su
carrera enloquecida por llegar al trabajo, a los quehaceres, a la cotidianidad,
al éxito, a la consecución del dinero, para intentar sobrevivir, intentar alcanzar
la felicidad... la felicidad parcial y aparente… un remedo de felicidad…
Sin embargo, el árbol del cerezo florecido está ahí,
impertérrito, impasible, breve y transitorio… y listo a brindar sabiduría y verdadera
felicidad a quien tenga el tiempo suficiente y necesario para detenerse, para
parar… y después de caer en la cuenta, comenzar a ser verdaderamente feliz, en el
aquí y el ahora, en el instante presente que es efímero y fugaz como la flor
del cerezo.
Dentro de pocas horas, la flor del cerezo pasará del
esplendor total al deterioro definitivo y radical; comenzará a ajarse, a perder
brillo, a descomponerse, y a desaparecer..
¿Tal vez sea esto una adversidad?
Depende de cómo se mire…
Párrafo tomado del libro: BIENVENIDA LA ADVERSIDAD. Por: Christian Schneider A.

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