Poema: MEDITACIÓN... Por: Carlos Alberto Gómez Acuña
Poema:
Meditación…
Por: Carlos Alberto Gómez Acuña.
Meditación…
Por: Carlos Alberto Gómez Acuña.
Silenciosa, profunda y ancestral,
va traspasando lo más profundo de mi alma,
insuflando de vida mi conciencia,
y removiendo mis fibras más profundas…
va traspasando lo más profundo de mi alma,
insuflando de vida mi conciencia,
y removiendo mis fibras más profundas…
En callada quietud, alerta y trascendente,
pasa por los resquicios de mi mente,
calmándola y entrando en armonía,
con mis más silenciosos y ocultos hermetismos.
pasa por los resquicios de mi mente,
calmándola y entrando en armonía,
con mis más silenciosos y ocultos hermetismos.
Solo la llama de tres velas la acompaña,
y está presente un aromático y encendido incienso,
además, una piedra de gracias la completa,
y un momento de quietud y silencio quizás apabullantes.
y está presente un aromático y encendido incienso,
además, una piedra de gracias la completa,
y un momento de quietud y silencio quizás apabullantes.
Ahí se busca la nada, la ausencia y el vacío…
Sí… un vacío pletórico de sueños y verdades,
en un ámbito de ocultas imágenes perdidas,
donde la verdad es un recóndito secreto,
y el misterio un desafío inescrutable…
Sí… un vacío pletórico de sueños y verdades,
en un ámbito de ocultas imágenes perdidas,
donde la verdad es un recóndito secreto,
y el misterio un desafío inescrutable…
Y detrás de las tres velas un enigma,
confidencial, subrepticio e insondable.
pues la palabra se guarda en un espació sibilino,
escondida entre la escuadra y el compás indescifrables…
confidencial, subrepticio e insondable.
pues la palabra se guarda en un espació sibilino,
escondida entre la escuadra y el compás indescifrables…
Y finalmente esas mágicas verdades, ocultas en secreto,
van diciendo solo lo que el enigma les permite,
pues en la meditación se encuentra reluciente,
esa verdad serena, profunda y silenciosa…
La verdad del alma más profunda.
van diciendo solo lo que el enigma les permite,
pues en la meditación se encuentra reluciente,
esa verdad serena, profunda y silenciosa…
La verdad del alma más profunda.
Carlos Alberto Gómez Acuña.

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