POEMAS DE PABLO NERUDA - Premio Nobel de Literatura 1971.
Algunos poemas de amor :
Por:
Pablo Neruda
POEMA
No. 1.
Cuerpo de mujer,
blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo
en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de
labriego salvaje te socava
y hace saltar el
hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un
túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche
entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te
forjé como un arma,
como una flecha en
mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de
la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de
musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del
pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del
pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía,
persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin
límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde
la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y
el dolor infinito.
POEMA
No. 2.
En su llama mortal
la luz te envuelve.
Absorta, pálida
doliente, así situada
contra las viejas
hélices del crepúsculo
que en torno a ti da
vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario
de esta hora de muertes
y llena de las vidas
del fuego,
pura heredera del
día destruido.
Del sol cae un
racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las
grandes raíces
crecen de súbito
desde tu alma,
y a lo exterior
regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un
pueblo pálido y azul
de ti recién nacido
se alimenta.
Oh grandiosa y
fecunda y magnética esclava
del círculo que en
negro y dorado sucede:
erguida, trata y
logra una creación tan viva
que sucumben sus
flores, y llena es de tristeza.
POEMA
No. 3.
Ah vastedad de
pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de
luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo
en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre,
en ti la tierra canta!
En ti los ríos
cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y
hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en
tu arco de esperanza
y soltaré en delirio
mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy
viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa
mis horas perseguidas,
y eres tú con tus
brazos de piedra transparente
donde mis besos
anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa
que el amor tiñe y dobla
en el atardecer
resonante y muriendo!
Así en horas
profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas
en la boca del viento.

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